Perros insignia: Laika

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Laika fue una perra que vivió más aventuras de las que viven la mayoría de los mortales. Pagó un alto precio por ello, pero será siempre un símbolo del S.XX

La historia de la carrera espacial en la que compitieron Estados Unidos y la antigua Unión Soviética es de sobras conocida. Ahora nos vamos a remontar a los comienzos de aquella pugna tecnológica en la que se pusieron en juego mucho dinero, egos y orgullos patrios y decenas de vidas humanas.

Sin embargo, antes de que los seres humanos se llevaran la gloria, varios animales fueron lanzados al espacio. Una de estas heroínas fue Laika, la perrita moscovita que fue el primer ser vivo que orbitó el planeta Tierra.

Sus orígenes se remontan a las frías calles de Moscú, en donde nació allá por 1954. Fue capturada y escogida para el programa espacial porque se daba por hecho que los perros callejeros estaban mejor acostumbrados a las condiciones adversas: largos periodos de tiempo sin ingerir comida, frío intenso, aislamiento etc. Su raza no está muy clara, aunque dicen que provenía de una mezcla entre husky y terrier.

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Sello de Rumanía en homenaje a Laika

El entrenamiento para los perros espaciales no era nada agradable y se componía de largos espacios de tiempo en habitáculos muy reducidos, similares a la cápsula espacial. Se les sometía a fuerzas G en centrifugadoras, con ruidos similares a los de la nave durante el despegue. Al principio, reaccionaban con aumento de ritmo cardíaco y tensión alta, pero luego se fueron acostumbrando. A Laika todos los científicos le cogieron cariño por su carácter tranquilo y pacífico. Vladimir Yazdovsky se la llevó a su casa para que jugará con sus hijos, ya que pensó que se merecía disfrutar ante la aventura que se le avecinaba, en la que iba a perder la vida por el bien de la investigación y la ciencia.

Además de la perrita, estaba la nave, el Sputnik 2, que tuvo que ser diseñado y construido en apenas 4 semanas para cumplir los plazos que exigía Nikita Jrushchov. Era una nave de pequeño tamaño, con  un generador de oxígeno y un ventilador para mantener estable la temperatura y forma cónica. Llevaba comida en forma de gelatina para un total de 7 días.

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Estatua conmemorativa en La Ciudad de las Estrellas (afueras de Moscú)

El 3 de noviembre de 1957 se lanzó el Sputnik 2 a primera hora de la mañana. A pesar de los entrenamientos, el ritmo cardíaco de la perra se intensificó hasta las 240 pulsaciones por minuto.

Además, tras una pérdida del aislamiento térmico, la cápsula se sobrecalentó alcanzado los 40 grados de temperatura.

Entre las 5 y las 7 horas del comienzo de la misión, Laika falleció debido al estrés y al calor sofocante.

Años después, incluso los científicos del Sputnik 2, como Oleg Gazenko, se arrepentirían de haber mandado a aquella encantadora perrita a un viaje sin retorno. Además, reconocieron que debido a las pocas horas de microgravedad a las que estuvo sometida Laika, apenas pudieron  sacar datos concluyentes.

Terminamos este artículo homenaje a este perro insignia con la canción que le dedicó Mecano.

 

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